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La impresión 3D: el nuevo reto de la logística

Publicado en 4 noviembre, 2017
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Al igual que ocurre en la gran mayoría de sectores, la logística invierte cada día en innovación. Y, uno de sus grandes retos es la impresión 3D; algo que podría llegar a revolucionar la manera en la que trabajan muchas empresas.

Como sabemos, la impresión 3D consiste en una tecnología que permite desarrollar un producto de manera completa (o partes del mismo) para su montaje. De esta manera, este tipo de impresión puede estar formado por distintos materiales y propiedades; físicas y mecánicas.

Ahora bien, ¿cómo funciona la impresión 3D?, pues bien, esta consiste en unas técnicas de fabricación por adición, en las que un objeto es reproducido de manera tridimensional. A través de un sistema de superposición en el que se can añadiendo diferentes capas que van componiéndolo… Estas capas puedes ser de diversos materiales y se superponen de forma sucesiva.

Este tipo de fabricación se utiliza ya en diversos ámbitos como pueden ser el calzado, la arquitectura, la joyería… Y también en la logística. Un campo que puede llegar a revolucionar.

¿Cómo se puede aplicar la impresión 3D a la logística?

Hace ya un tiempo que fue noticia el servicio de impresión 3D de Amazon, algo que vino a revolucionar el mercado. Y es que, de esta manera, los consumidores podían crear cualquier elemento de manera sencilla y personalizar así sus productos (en materiales, tamaños, y demás características).

De esta manera, parece que su aplicación a la logística en general puede comenzar a llevarse a cabo y es que este tipo de impresión es ya una realidad… Además, las impresoras 3D llevan ya tiempo comercializándose a nivel internacional. Aunque, es cierto que todavía queda mucho camino por recorrer…

Y, ¿cómo podría revolucionar el mercado de la logística?, pues bien, además de conseguir personalizar al mínimo detalle los productos, como ya comentábamos en el caso de Amazon, también se podría jugar con otras vías como el hecho de llegar a imprimir por ejemplo los recambios. Algo que reduciría al máximo los tiempos de entrega, ya que no habría que esperar a que fuera producido o llegara al almacén.

También se podría comenzar a imprimir de manera tridimensional en los propios almacenes de las diferentes compañías. Lo que transformaría la manera de trabajar, abaratando los costes de fabricación en pequeños lotes, y reduciendo así también los presupuestos de almacenamiento.

Así, la impresión 3D nos podría acerca a la producción a la carta… Es decir que un cliente demandase un producto o un repuesto y que este fuese creado en el mismo momento.

Por último, también podríamos hablar, aunque para este caso se necesitaría un grado enorme de fiabilidad y exactitud, de la idea de enviar productos a través de impresoras 3D de un país a otro. Lo que facilitaría la fabricación a nivel internacional para las empresas…

 

 

 
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